August 24th, 2008

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Perla, perle, pearl, paarl

Sunday, August 24th, 2008

La palabra perla es similar en muchos idiomas: pearl en Inglés, perle en Francés y Alemán, paarl en Holandés y Sueco y perla en Italiano y Español. Se cree que se derivó de la palabra Romana pirula que significa “forma de lágrima” ya que así llamaban ellos a la mayoría de las perlas que en aquellos tiempos efectivamente tenían esa forma ; es así que ésta palabra terminó por ganarle terreno a unio que significa “única” y que designaba a las muy pocas perlas redondas y excelentes que se localizaban entonces. Los romanos usaban también la palabra margaritae (de la palabra Griega para perla) que indicaba algo que se ambiciona o de gran valor. El nombre “Margarita” quiere decir perla y desde los tiempos de los romanos se ha asociado con las cualidades de la perla que son pura, espiritual, casta y virtuosa. Este concepto y la palabra perla fueron llevados a todas partes a donde llegó la conquista del Imperio Romano.

Conocida desde tiempos inmemoriables como “La Reina de las Joyas” ya que con toda seguridad se puede decir que fue la primera joya conocida, la atracción por las perlas es universal, pues las perlas crecen dentro de moluscos localizados en todas partes del mundo, en lagos, ríos, grandes océanos, bahías, lagunas y atolones.

A través de la historia vemos el gran valor que se le ha dado a las perlas.

La realeza se volcó totalmente sobre las perlas

La realeza se volcó totalmente sobre las perlas

Tenemos pinturas o fotografías de grandes reyes y reinas, emperadores y emperatrices, marajhás, shahás y demás nobleza adornados y coronados con perlas de todos tamaños. Encontramos en los museos tesoros de antiguos reinos que contienen perlas de caprichosas formas e incalculable valor. A la perla se le ha considerado siempre la más valiosa y la de más simbolismo de todas las joyas. Ha recibido alabanzas de los poetas de todos los tiempos y de todas las culturas, desde la China, India, Persia, Egipto, Grecia y Roma hasta las culturas Maya, Azteca e Inca y aún de las más antiguas del Pacífico del Sur y Australia.

Los hombres y mujeres mas ilustres escogieron estar adornados con perlas en las imágenes que deseaban legar a la posteridad. La Literatura mundial ha escrito y descrito el gran valor de la perla: en los mas antiguos de los manuscritos Chinos como el Chuang Tzu del año 2350 A.C. el escriba apunta que un rey menor ha enviado como regalo “un hilo de perlas no muy redondas”.   En los sagrados libros de los Indúes, el Dios  Krishna encuentra unas perlas en el mar y considerándolas de buena suerte y muy especiales, se las dá a su hija Pandaia en el día de su boda (¡iniciando desde entonces la tradición de las perlas para la novia!); en la Biblia en el libro de Mateo se compara el Reino de Dios con la perla más valiosa;  en el Talmud encontramos metáforas de belleza y valor comparándoles con las perlas; en el Corán en la descripción del Paraíso  dice que las piedras son perlas y jacintos, las frutas son perlas y esmeraldas.  Se habla también de las perlas en los libros de Dante  y Shakespeare, y en las crónicas del gran historiador romano Plinio el Viejo de quien hemos aprendido mucho de las joyas del mundo y de las creencias que las rodeaban en aquellos tiempos.
Cuentan las crónicas que los antiguos moradores de la India que vivían en las costas y  se alimentaban de peces y mariscos, fueron tal vez los primeros en apreciar la rareza y el lustre de las perlas de agua salada al encontrarse algunas  cuando abrieron las ostras para comérselas.  Sin importar su orígen, el hecho es que se desarrolló una admiración por las perlas a través de todo el mundo y de todos los tiempos.